¿Sabías realmente cómo funcionan las inteligencias artificiales?
¿Deberían dar crédito a todos los datos que utilizan? ¿O al menos deberíamos ser más conscientes de su proceso de creación?
https://www.youtube.com/watch?v=hxNvEzdt1b0
En un escenario saturado por algoritmos, IA generativa y desinformación viral, la gran pregunta es: ¿cuáles son las fuentes en las que podemos confiar?
Titulares impactantes pero, ¿son reales?
youtube.com/watch?v=5nIeYkYZtwk&list=PLW4yx2iuRpKlUUtE2ePUXFiEAxNtEbLtH&index=66
No todo lo que aparece en la esfera digital es real, aunque pueda parecerlo, y que antes de compartir información es necesario verificarla.
Las pantallas han entrado en la infancia mucho antes de que el debate público haya sabido cómo gestionarlo. Entre los dos y los seis años, los niños y niñas pasan, de media, dos horas a la semana frente a la televisión o los videojuegos, un tiempo que crece progresivamente con la edad. El primer móvil llega alrededor de los diez años en el 84 % de los casos, y casi ocho de cada diez alumnos de primaria ya tiene perfil en alguna red social. Son datos recientes de Unicef que dibujan un escenario claro: la relación entre las criaturas y las pantallas ya no es una excepción, sino la norma.
Las recomendaciones institucionales optan por la prudencia: cero pantallas hasta los tres años y un uso muy restringido hasta los seis, con una introducción progresiva posterior. Pero la realidad familiar, educativa y social suele ir por otro camino. El debate, formulado a menudo en términos absolutos (pantallas sí o pantallas no), se queda corto ante una realidad mucho más compleja.
Lo que sí queda claro, tal como señalan las personas expertas consultadas por Verificat, es que las propuestas que impliquen tecnología deben ir acompañadas de una alfabetización mediática e informacional (AMI) sólida, transversal, compartida (entre escuela, familias e instituciones) y aplicada desde las primeras etapas educativas.
Te ayudamos a identificar fuentes confiables para aplicar pensamiento crítico a internet
Entre los criterios para identificar la calidad de la información de un medio, destacan:
- la identificación y documentación de las fuentes;
- la identificación y autoridad del autor;
- el diseño y la estructura de la información;
- la relevancia y el alcance del contenido;
- su validez, exactitud y fiabilidad;
- y la calidad de los enlaces
Alexia Putellas no se va al Real Madrid
Año nuevo, pero la exigencia física hacia las mujeres para lucir “perfectas” no cambia. El 2026 empieza con una presión estética persistente sobre las chicas, especialmente, jóvenes y adolescentes, que en las redes sociales se disfraza de autocuidado y bienestar. Tendencias como el glow up, las “it girls” o las “that girls” acumulan millones de visualizaciones mientras promueven ideales de belleza irreales y prácticas que no tienen ninguna base científica.
Un ejemplo claro son las rutinas skincare (rutinas de curas a la piel) virales. Según un estudio publicado en la revista Pediatrics, niñas de entre siete y 18 años se graban a TikTok aplicándose de media seis productos diferentes a la cara cada día, a pesar de que la mayoría no ofrece ningún beneficio para pieles jóvenes y pueden provocar efectos adversos. Lejos de fomentar el bienestar, estas narrativas perpetúan la cosmeticorexia (la obsesión por los productos cosméticos) y alimentan la frustración, la insatisfacción corporal y la ansiedad.
¿Las 'heatless curls' causan alopecia?
cualquier peinado que ejerza una tensión excesiva sobre el cuero cabelludo puede provocar alopecia traccional. Por eso, los expertos recomiendan priorizar peinados naturales y poco agresivos. Entre las prácticas que pueden resultar perjudiciales hay algunas tendencias populares en las redes, como los heatless curls (enrollar los cabellos con pañuelos durante la noche para crear rizos) o el clean look (recogidos muy tensos que no dejan escapar ni un solo cabello).