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En el quinto aniversario del inicio de la pandemia de coronavirus, varias decisiones tomadas por el nuevo ejecutivo estadounidense podrían dar alas a una variante especialmente preocupante de la gripe aviar, una plaga que ha saltado a gatos, vacas o humanos tras acabar con la vida de incontables aves.
De momento, la gripe aviar (la cepa H5N1 y, más recientemente, la H5N9) sigue siendo una enfermedad zoonótica, que se trasmite solo de animal a animal. Sin embargo, los virus influenza son conocidos por mutar con bastante rapidez para lograr saltar a otras especies. Habitualmente, de granja, aunque hace dos años la gripe aviar llegó a esquilmar buena parte de la población de focas en Sudamérica.
En el caso de la gripe aviar, hay un desafío adicional: es un virus que circula libremente a escala global en aves silvestres
El riesgo surge cuando el virus salta de la vida silvestre a las aves de granja, “lo que ha llevado a medidas como sacrificios masivos, generando un debate similar al que hubo en torno a la inmunidad de rebaño en humanos”.
La situación prepandémica de la gripe aviar está provocando una gigantesca catástrofe económica. En total, más de 35 millones de gallinas, patos o pavos han sido eliminados en lo que llevamos de año, víctimas de la enfermedad o sacrificados.
A escala internacional, una de las primeras órdenes ejecutivas de Trump fue sacar a Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, algo que también ha obstaculizado el intercambio de información que permite a los funcionarios estadounidenses rastrear brotes y cepas del virus en otros países
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